¡¿Otro error, señor gobernador?!
Esta vez la bala policial que mató al pibe Lautaro Bugatto, la de esa violencia civilizada que da seguridad a las conciencias burguesas, no dio en el blanco adecuado. Esta vez la justicia no pudo alegar ninguna de las patrañas habituales para justificar una muerte innecesaria, porque el pibe no era un negrito cualquiera de esos que acostumbran a masacrar en las calles porteñas, o en las cárceles de Buenos Aires o en los barrios pobres del interior del país ¡era jugador de futbol y del club Banfield, señor! El equipo del mafioso ex gobernador e íntimo amigo suyo, Eduardo Duhalde.
Esta vez los vecinos de Burzaco, ávidos de sangre de delincuentes jóvenes, no pudieron festejar otro asesinato a sangre fría en sus calles, sinó que debieron sufrir en carne propia la violencia institucionalizada que exigen para el día a día.
Como para darle un prolegómeno adecuado a este artículo y no limitarlo a la calentura que tengo desde que me enteré de la muerte de este chico, voy a intentar una reflexión:
La forma en la que se ha instituido la violencia en la sociedad Argentina, desde la restitución de la llamada democracia en 1983, es la adecuada a la conciencia conservadora de la minoría gobernante, el juego hipócrita de proclamarse pacifista a ultranza y defensor de cuanto derecho humano hubiese sido violado con anterioridad a su gestión, no hace más que confirmar la paradoja de Teseo, reformada para este caso en particular: Cuando se han reemplazado todos los cuadros de la policía de la provincia de Buenos Aires ¿sigue siendo la misma policía? Y así podríamos aplicarla a todas las fuerzas de seguridad que pululan en nuestro país.
Por lo tanto, y sabiendo además que ni siquiera han sido reemplazados todos los cuadros de la “mejor policía del mundo”, estamos en condiciones de afirmar que la represión se aplica con igual contundencia desde la asunción como presidente de la nación de Raúl Alfonsín, sólo que de manera solapada. Pero todo queda en evidencia cuando sucede un caso como el de Lautaro Bugatto, de 20 años, porque entonces a nadie escapa que la policía tiene orden de disparar primero y luego hacer las averiguaciones pertinentes.
El policía es policía durante las 24 horas que dura su día, esté o no de servicio, exhibiendo sin maquillaje lo peor de nuestra sociedad civilizada: la capacidad del argentino medio para hacerse el boludo y siempre mirar hacia otro lado. Este instrumento de control y coacción full time, me refiero a policías, gendarmes, seguridad privada, etc, que tiene la política burguesa, su política, señor gobernador, para sostener sus endebles proyectos corporativos, y que a veces son suplantados por mano de obra tercerizada: barras bravas de equipos de futbol o ladrones de poca monta, termina siendo el modelo a imitar por las clases acomodadas en los distintos barrios del conurbano bonaerense.
La violencia aparece justificada en cada párrafo de su discurso, señor gobernador, y se traslada inmediatamente a su aparato de coerción. No hay errores en la interpretación de las órdenes impartidas, el error se produce cuando las ordenes se cumplen a la vista de todos.
Y esta vez todo volvió a salir mal, señor gobernador ¿cuánto tiempo tendrá que pasar hasta que el pueblo se olvide también de la muerte de este pibe y lo dejen tranquilo con sus preocupaciones de nene de papá?
No lo sé, pero me gustaría creer que esta será la última vez y que el pueblo también exigirá su renuncia, junto a la condena del pobre infeliz que esta vez apretó el gatillo.
Juan Romero
Otro ángel de la muerte

La clase media, y cuando en apariencia lo ha conseguido todo durante estos últimos años de avance capitalista en el país, ha incrementado su temor hacia la clase que está un peldaño por debajo de sus aspiraciones políticas: la clase trabajadora (campesinos y obreros). Ese temor genera desesperación y esa desesperación se traduce en más de un millón de armas de fuego registradas en el país por particulares, calculando tres millones más sin registrar y en las mismas manos.
¿A qué le teme la clase media argentina?
A perder sus privilegios, su sistema religioso y el sostén moral de sus instituciones. El problema a solucionar por la clase trabajadora, única capaz de destruir el sistema capitalista y evitar el desmoronamiento económico al que estamos condenados por una cuestión histórica de flujo y reflujo del capital, es su inocencia ante el enemigo, que en todo momento se muestra como tal y no oculta sus intenciones de matar para mantener el control.
Ejemplo: Un trabajador hace huelga porque no le alcanza el sueldo para comer y sólo intenta recuperar su salario devaluado, pero el patrón no tiene intenciones de pactar y se ve obligado, por las circunstancias actuales, a aceptar ese aumento a regañadientes. El trabajador necesita y quiere vivir mejor, el patrón no quiere dejar de vivir como vive y sabe que su fortuna se debe al usufructo del trabajo de otros, sus asalariados. Por ese motivo mataría para conservar sus privilegios, y eso es lo que aún no llega a comprender el asalariado: que el patrón lo mataría sin chistar o que disfrutaría de su muerte bajo cualquier circunstancia.
Un burgués desesperado es Baby Etchecopar, por ejemplo. Un tipo dispuesto a matar al costo que sea, por defender su sitial de privilegio en la sociedad que lo utiliza como un simple promotor del capitalismo, un monigote simpático por sus barrabasadas. Su inexistente preparación intelectual, su burdo discurso y su flatulenta retórica, es el producto de estos tiempos de confusión ideológica; con un gobierno que propugna la colaboración de clase, la más grande aberración axiomática que pudo haber sido concebida alguna vez, no podía esperarse otra respuesta en los medios promotores del modelo de coerción.
El crecimiento circular de la población indigente en torno a la CABA y a los partidos de las zonas económicamente poderosas de la prov. de Bs As, el machacar de los medios sobre las mentes menos preparadas, el insulto como moneda de intercambio ante la primera sensación de indefensión del propio argumento, sólo acentúan la imposición de evitar los cuestionamientos de cualquier manera y llama la atención que, la que se supone la clase más preparada y que puebla los claustros universitarios, sea la que apela constantemente al recurso primario del insulto, el desprestigio y la difamación, para imposibilitar cualquier tipo de debate.
Si hay un perfil capaz de identificar a Etchecopar, es su condición de estrella mediática en base al caos, en generar confusión y en tener un discurso notablemente reaccionario. Los últimos acontecimientos en su casa, asesinando y recibiendo el ataque de sus agresores, con el saldo que todos conocemos, no hace más que confirmar la descomposición y decadencia de una clase social que siempre ha intentado ocultar sus miserias debajo de la alfombra. Esta vez todo ha quedado a la vista de TODOS Y TODAS y sólo un energúmeno podría seguir escuchando a un personaje de tan demostrada miserabilidad social y política.
Juan Romero

El garrón de Garré

Conferencia de prensa sobre la auditoría informática en gendarmería o sobre como intentar tapar el sol con un dedo
Se notaba nerviosa a la ministra de ¿seguridad? ¿espionaje? ¿contra espionaje?, Nilda Garré. Hoy al mediodía cuando dio una conferencia de prensa, en apariencia descolgada, sobre una auditoría realizada a gendarmería y por una denuncia realizada el 22 de noviembre de 2011 por organizaciones sociales sobre el “Proyecto X”, un programa implementado por el menemismo para identificar a luchadores sociales, la ministra de seguridad parecía ahogarse cada dos minutos.
¿Por qué dije en “apariencia descolgada”?
Porque era obvio que el nerviosismo de la ministra se debía a lo improvisado de la conferencia, que fue organizada para quitarle presión a la presidente sobre las cincuenta muertes en la estación terminal de trenes de Once y permitirle seguir enfrascada en el mutismo característico de su gobierno ante hechos de semejante conmoción social; recordemos la muerte de Ferreyra, deslindándose de Pedrazza luego de las movilizaciones populares o Cromañón, cuando le soltaron la mano a Ibarra y evitaron la exposición pública sobre ese tema durante meses; creo no haber escuchado aún ningún pronunciamiento público de la presidente sobre el tema Cromañón. Agrego: tampoco de Macri, que tenía la misma responsabilidad que Ibarra sobre los inspectores de la CABA en ese momento.
Con respecto al choque del tren del día miércoles 22 de febrero de 2012.
¿Cómo se entiende esta alevosa negación de un hecho que es responsabilidad principal del gobierno nacional y sus socios?
Se entiende precisamente por la necesidad imperiosa de negar, de hacer como si jamás hubiese ocurrido; si la presidente no habla sobre el tema, no hay contradicciones, no se la registra y los medios no podrán sostener durante mucho tiempo la anomalía, porque la lógica del habitante medio del país indica que en diez días cualquier otro tema suplirá en su mente el choque del tren, e irremediablemente quedará en el olvido para quien no hubiese sido una víctima directa.
Por ese motivo estaba nerviosa Garré, así como todo su entorno, debía hacerse cargo de levantar 50 muertos que no le correspondían directamente. Y como estaba nerviosa reconoció que el “Proyecto X” no se había implementado para vigilar, controlar y castigar a dirigentes sociales, que para eso, para individualizar e identificar a manifestantes y referentes en cortes de ruta y de calle, estaba funcionando la UESPROJUD ¡En Campo de Mayo! ¡Dentro de Campo de Mayo y a cargo de la gendarmería! Recordemos nosotros que Campo de Mayo fue el más grande centro de detención clandestino durante la dictadura militar y que aún carecemos prácticamente de información sobre lo ocurrido ahí dentro, ya que hubo muy pocos sobrevivientes.
Nilda Garré cometió otro error grave: por un momento pareció que se había desayunado hacía pocos días que ella era quien controlaba el Proyecto X, que según sus dichos no realizaba espionaje ilegal sinó inteligencia criminal, y no es una apreciación tendenciosa la mía, pueden ver el video de la conferencia y comprobarlo. La ministra dudó en cada frase pronunciada y hasta reconoció que por problemas de tiempo la gendarmería a veces intervienía sola en algunos casos ¿Qué casos, señora ministra? ¿Hay situaciones tan comprometidas para que un grupo parapolicial intervenga en manifestaciones populares sin ningún tipo decontrol de su parte?
Schenone declaró frente a un juez (Oyarbide) que se infiltraba a las manifestaciones o asambleas y yo puedo decir que lo he vivido en carne propia, que hasta en cualquier comisaría uno podía encontrar su foto colgada de una pared y por haber participado de una manifestación para que no cortasen un árbol ¿Qué le pasa señora ministra que tanto le tiemblan las manos?
De Internet: Lo que pasa
“La Gendarmería Nacional reconoció ante la Justicia Federal, la existencia de una base de datos ilegal sobre dirigentes gremiales, sociales, estudiantiles, organismos de derechos humanos y políticos. Lo afirmó el propio comandante general de la gendarmería, Héctor Bernabé Schenone, ante el juez Norberto Oyarbide, en la causa que investiga a Gendarmería por presunto espionaje ilegal. Schenone admitió la existencia del desconocido: “Proyecto X”, una base de datos que incluye un detallado sistema de datos personales obtenido mediante infiltraciones en protestas sociales”
Usted, señora ministra, reconoció que por orden judicial y amparándose en el artículo 194 del código penal, tiene en su haber más de 35 mil datos de manifestantes, 25 mil legalizados (con todo lo nefasto que implica el término), lo que es un grave indicador en esa materia la cantidad fuera de su control o, directamente, de la ley. Señora ministra, voy a colocar a continuación un artículo de la bochornosa Ley de Inteligencia de Duhalde y Beliz, porque se ve que no tiene ni idea de lo que cubre y a quiénes cubre y que, de manera contundente, la coloca a usted fuera de esa ley, realizando inteligencia interna sobre ciudadanos comunes, o sea: violando la LEY DE INTELIGENCIA NACIONAL, Decreto 950/2002, en su artículo Nº 3.
“La revelación o divulgación de información respecto de habitantes o personas jurídicas, públicas o privadas, adquirida por los organismos de inteligencia con motivo del ejercicio de sus funciones, requerirá inexorablemente de una orden o dispensa judicial y la autorización prevista enel segundo párrafo del artículo 16 de la Ley, excepto cuando la intervención del organismo se encuentre prevista en una disposición legal”
La privacidad de ciudadanos argentinos, con todo el derecho a protestar por lo que estiman justo, no puede ser manoseada y cuestionada en Campo de Mayo, por un grupo de sicópatas jugando al espionaje interno.
Lo suyo, ministra de seguridad, fue un papelón con todas las letras, hasta resultó patética su performance de oradora. Y sí, se comió otro garrón, doña Garré, para salvar las ropas de su señora.
¡Por la derogación de la ley de inteligencia nacional!
¡Por la derogación de la ley antiterrorista!
Juan Romero
Crónica de un accidente anunciado

El ferrocarril Sarmiento, una trampa mortal para 49 personas, con un tremendo saldo de 600 heridos y que hay que ver cómo evolucionan, dio otra vez la nota macabra, como aquel 13 de septiembre de 2011 en Flores.
Lamentable suceso, que no fue un accidente y sí un asesinato, por negligencia empresarial y del estado nacional, de compañeros trabajadores.
¿Por qué?
1- Porque el tren siniestrado es de la década de 1960.
2- Porque las vías no están en condiciones de ser transitadas con la frecuencia con la que se lo hace.
3- Porque el personal contratado no es idóneo, sinó que es reclutado entre las huestes de los sindicatos que se han apoderado del ingreso del personal desde hace años. Sintetizando: no ingresa el que por actitud o condiciones debería hacerlo, sinó el que tiene mejores contactos en el sindicato.
4- Porque la velocidad que alcanza el tren en algunos sectores no es la adecuada para la relación vías, tren y cantidad de pasajeros.
5- Porque la contención de la estación de Once debió amortiguar el golpe y acompañar, no frenar. Porque de acuerdo a la magnitud del siniestro y teniendo en cuenta que el segundo vagón ingresó 6 metros dentro del primero, si en lugar del sistema de contención hubiese habido un muro de acero, hubiese dado exactamente lo mismo.
6- Porque el país está lleno de profesionales inútiles y creo que la mayoría “trabaja” en los ferrocarriles.
7- Porque los dueños de la “concesión” no han invertido un peso en la manutención de vagones, estructuras, vías, etc.
8- Porque el ente encargado de controlar el buen funcionamiento de los ferrocarriles se reunió 3 veces en los últimos tres años.
9- Porque esta catástrofe se veía venir desde hace años y para cualquiera de nosotros, pasajeros de una línea que desde las 5 de la mañana circulaba con los vagones llenos, con tiempos anárquicos y sin ningún tipo de protección para el usuario. He viajado en trenes que se han detenido por más de una hora y sin explicación alguna, he visto vagones quemados, ventanillas con vidrios polarizados y cerradas permanentemente, mal funcionamiento de los molinetes, robo de monedas en las ventanillas e incautación de las mismas por parte de la empresa.
10-Porque el tren salió del taller ayer (talleres de Castelar), porque si había estado en reparaciones hasta ayer se debió controlar con personal técnico capacitado el funcionamiento durante el día de hoy y hasta corroborar el estado satisfactorio de la formación.
11- Porque a la empresa que gestiona el Ferrocarril Sarmiento, o a Claudio Cirigliano (dueño de TBA y Grupo Plaza), sólo le interesa facturar, seguir cobrando el subsidio del estado y participar de todos los negociados (televisión satelital) a los que es invitado por su innegable afinidad económica con el gobierno.
12- Porque al secretario de Transporte de la Nación pareciera importarle una carajo la vida de los pasajeros, que se juega a cara o seca, todos los días, y en cualquier medio de transporte que circule por suelo argentino.
13- Porque no fue yeta, ni mala suerte, ni el azar, ni otro puto accidente, fue ni más ni menos que la obscena exhibición de la inoperancia del sistema capitalista y en su máxima expresión de desidia.
Mi más sentido pésame a los familiares de las víctimas que viajaban en el tren y mis mejores deseos para el pronto restablecimiento de los heridos.
Juan Romero
Prensa independiente
Presentación de la novela El Turno, de Juan Romero, en la Biblioteca Popular Ciudad Jardín (Palomar).
Viernes 16 de diciembre de 2011 a las 20hs.
