Torres de alta y media tensión

Escrito por juanromero 18-09-2007 en General. Comentarios (20)

TORRES DE ALTA Y MEDIA TENSIÓN

 

 

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Foto del diario el país

 

La influencia que los campos electromagnéticos producen, sin control alguno, sobre la salud de la población expuesta.

 

Este trabajo de investigación se ha realizado en el partido de Ituzaingo, en la zona denominada Villa Ariza y en el partido de Tres de Febrero, en la localidad de Villa Bosch. Es un intento por dilucidar el, aparente, influjo negativo de los campos electromagnéticos sobre la población más expuesta, la que vive debajo de las torres de alta tensión o a una distancia menor a los trescientos metros.

Las torres que ocupan las veredas de la calle Thorne, en el partido de Ituzaingo, fueron instaladas durante el año 1974, y en el plano que acompaña este escrito detallo, con puntos rojos, las fincas en las que se produjeron casos de cáncer o decesos por la enfermedad, y durante los últimos veinte años. Con puntos amarillos aquellas personas que sufrieron muerte súbita o ataques que los dejaron inválidos, con puntos verdes las personas con problemas nerviosos (de cualquier tipo) y con puntos azules las que tienen problemas de asma y alergias.

En Villa Bosch, partido de Tres de Febrero, me ocupo de las torretas que están ubicadas sobre la calle Claudio Castro, que fueron instaladas durante el año 1972. Con plano adjunto y con la misma metodología de análisis que para la zona de Ituzaingo.

Les recuerdo que el campo electromagnético tiene influjo hasta los trescientos metros de distancia (aprox), por lo tanto no sólo los pobladores que viven debajo de las torres se ven afectados, ni serán los únicos que aparecerán en la encuesta. Por razones de tiempo y espacio voy a limitar a cuarenta viviendas, con sus respectivas familias y en cada partido, el alcance de la encuesta.

Quiero aclarar que este sondeo corre por mi cuenta, en caso de alguna maniobra legal por parte de la empresa, a la que se le está cuestionando la protección de los clientes que viven debajo de las torretas. Mas allá de desarrollar un estudio sobre conceptos físicos o bioeléctricos, voy a intentar adentrarme en la problemática medio ambiental, que está haciendo estragos sobre la población más expuesta, y que carece de la mínima información sobre la influencia negativa del magnetismo en todos los órdenes de sus vidas. Para eso debemos conocer:

¿Qué es un campo electromagnético?

 La electricidad produce ondas en la misma dirección a su propagación pero no sólo dentro del cable por el que se transmite: también fuera y es ahí dónde se produce el principal problema. En el caso de las torretas de alta tensión (sobre 220 kv.), al tratarse de corriente alterna, simultáneamente se genera un campo magnético oscilatorio o fluctuante de la misma frecuencia que la electricidad.

La magnitud del campo eléctrico se da en proporción directa al voltaje y decrece a medida que aumenta la distancia. El campo magnético se mide en dos unidades; en el sistema cegesimal es el gauss, (G), y en el sistema internacional, el tesla (T), que resulta 10.000 veces mayor que el primero; por tanto, dada su magnitud, es frecuente la unidad de miligauss (mG) y el nanotesla (nT) para describir los campos magnéticos asociados a la corriente eléctrica.

Experimentalmente se ha demostrado que el efecto de estos campos magnéticos generados por la corriente eléctrica (CEM) sobre los seres vivos está determinado por la intensidad, frecuencia y tiempo de exposición. No se conoce, sin embargo, hasta qué grado puede superar la capacidad de adaptación del individuo. Donde con mayor énfasis se han llevado a cabo estos estudios ha sido en Norteamérica y en Europa Occidental, coincidiendo con un alto grado de industrialización y consumo eléctrico, pero con un alto grado de concientización de los vecinos que comprendieron el peligro que significaban estas torretas sobre sus cabezas.  Lo que deja a nuestro país, otra vez, en manos de inescrupulosos empresarios, que jamás alertarían a la población sobre la magnitud del problema, ni siquiera para tomarse el trabajo de medir el alcance de las ondas. Pero fundamentalmente para evitar los gastos que pudiese ocasionarles la protección de la población expuesta y las demandas, que podrían sobrevenir, de los afectados.

Los CEM se han relacionado sobre todo con ciertos tipos de cáncer del sistema nervioso central, principalmente gliomas, diversos tipos de leucemia y cáncer mamario.

 

Para ejemplificar el tema que estamos tocando, hemos realizado una encuesta entre la población afectada directamente por las torretas de alta tensión. La encuesta se realizó durante el mes de julio de 2007, con la participación de 100 vecinos entrevistados en sus domicilios, hombres y mujeres de más de 18 años. La zona relevada comprendió dos cuadras en línea recta y una en forma perpendicular a estas dos. La selección de los hogares se hizo respetando procedimientos estadísticos que garantizan a representatividad de los resultados. Los datos tienen un 94% de confianza.

Encuesta en Ituzaingo (dos cuadras sobre la calle Thorne y una sobre Oroño.

 

¿Cuál es el porcentaje de afectados por los CEM, en estas tres cuadras?

 

Cuadros graves

15 % falleció durante  los últimos siete años

30 % desarrolló algún tipo de cáncer. 

 6 % Sufrió muerte súbita.

10 % Padeció ataques que los dejaron inválidos.

 

Cuadro de relativa gravedad

80% Sufrió o sufre problemas nerviosos.

 

Cuadro de problemas sicosomáticos 

72 % De los menores de 18 años sufrió o sufre problemas alérgicos.

 

Comprenderán que en los casos de problemas nerviosos o de alergias, se incluyen algunas personas fallecidas o que sufrieron enfermedades graves.

Para comprender porque la vida resultaría imposible sin las radiaciones naturales que forman parte de todo proceso biológico, debemos conocer la estructura biológica y su entorno electromagnético natural y artificial.

Los seres vivos son estructuras bioeléctricas: toda célula viva se comporta como un dipolo, ya que la distribución asimétrica de cargas hace que el interior celular sea negativo respecto al exterior.

También el subsuelo terrestre genera radioactividad natural, en la atmósfera se detecta electromagnetismo y las radiaciones solares son, en general, necesarias para la vida. Por tanto, los seres vivos han estado sometidos durante millones de años a influencias magnéticas de origen natural, pero las radiaciones de origen artificial han irrumpido en nuestras vidas y alterado nuestros comportamientos, desde hace unas cuantas décadas. Por lo que creo estamos a tiempo de solucionar el grave problema que nos afecta.

Continuando con la exposición, debemos recordar que nuestros músculos se activan mediante descargas eléctricas; también el corazón y el cerebro presentan una actividad de este tipo, y si conocemos tan bien su funcionamiento, ha sido precisamente por el registro de esta actividad eléctrica (electrocardiograma y electroencefalograma).

Por otra parte, las ondas presentes en la naturaleza y aquellas artificiales producto de la tecnología humana, pueden colocarse en forma ordenada de acuerdo con la frecuencia de oscilación (formando el espectro electromagnético), que abarca desde ondas de frecuencia extremadamente baja, menores de mil ciclos por segundo (Hz) hasta las de muy elevada frecuencia, de miles de millones de Hz. Este espectro se divide en dos zonas; una de baja a media frecuencia (elevada longitud de onda), que es la que se conoce como zona de radiación no ionizante, en la que se encuentran los CEM, y otra de media a alta frecuencia (baja longitud de onda), en la que se encuentra la radiación ionizante (rayosX), con energía suficiente para producir radicales libres y romper las moléculas de ADN que forman el material genético celular. Los efectos atribuidos a los CEM son causados por el cable conductor, desde dónde se descargan electrones al aire circundante, que activan químicamente las moléculas del aire, con lo que se producen nuevos compuestos ("efecto corona"). Es el caso del oxígeno, que se ioniza y se transforma en ozono (una sola molécula entre 12 millones de moléculas de aire, ya resulta peligroso para la vida), pero también se originan óxidos de nitrógeno (diez veces más tóxicos que el ozono) entre otros. Dada la proliferación de fuentes de contaminación electromagnética, de la que no se tiene el mínimo control, son múltiples los científicos de renombre internacional que han mostrado su interés por el tema, advirtiendo del creciente riesgo a que nos vemos sometidos; en este sentido, apuntan no pocas investigaciones publicadas en prestigiosas revistas científicas de Europa y los EEUU, algo que en la Unión Soviética se estudió durante años, hasta en los detalles mínimos de protección. Por ese motivo podemos decir: El impacto ambiental de las radiaciones producidas por el accidente nuclear en Chernobyll, fue cien veces menor que el producido por las bombas atómicas lanzadas por los EEUU, durante la segunda guerra mundial.

Todos los elementos que producen radiaciones electromagnéticas influyen, en mayor o menor medida, en nuestra salud. De entre los efectos adversos desarrollados en estas investigaciones y provocados por la influencia directa de los CEM, podemos destacar los siguientes: cefaleas, insomnio, alteraciones del comportamiento (ataques de pánico, trastornos obsesivos compulsivos, depresión, brotes psicóticos, ansiedad), leucemia infantil, cáncer, enfermedad de Alzheimer, alergias, abortos, malformaciones congénitas, etc. Debido a esta preocupación mundial, creciente en nuestro país y no reglamentada en ningún punto de la república, por la electro polución, surge el proyecto CEM (de campos electromagnéticos), auspiciado por la Organización Mundial de la Salud, en el cual participan numerosos países, y mediante el cual se pretenden solucionar el problema en los países del primer mundo. Nuestro país está al margen, inclusive, de cualquier estudio serio al respecto. Todos sabemos que la OMS solo nos utiliza como estadísticas para tener en cuenta en el momento de poner a salvo a los ciudadanos de primera categoría.

Encuesta en Villa Bosch (2 Cuadras sobre la calle Campo de Mayo y su perpendicular, Claudio Castro)

 

¿Cuál es el porcentaje de afectados por los CEM, en estas tres cuadras?

 

Cuadros graves

 22 % falleció durante  los últimos 7 años.

38 % desarrolló algún tipo de cáncer.                          

9 % Sufrió muerte súbita.

15 % Padeció ataques que los dejaron inválidos

 

Cuadro de relativa gravedad

90% Sufrió o sufre problemas nerviosos.

 

 

Cuadro de problemas sicosomáticos 

78 % De los menores de 18 años sufrió o sufre problemas alérgicos.

 

Comprenderán que en los casos de problemas nerviosos o de alergias, se incluyen algunas personas fallecidas o que sufrieron enfermedades graves

 

Estudios realizados por la Universidad de Minesota en junio de 1998, establecieron que cada día que una línea de alta tensión trabaja normalmente, se producen en cada kilómetro 37.5 litros de ozono y 25 de óxido de nitrógeno....

La acción sutil de un campo magnético puede comprobarse con un tubo fluorescente de uso doméstico con toma de tierra. Bajo una línea de alta tensión sigue encendido sin necesidad de estar enchufado a la red (MORALES, 1987)”

La existencia de estas "perturbaciones" generadas en el medio que nos rodea, hace que nos preguntemos hasta qué punto son o no perjudiciales para nuestro organismo.

La contaminación electromagnética altera los ritmos bióticos naturales que regulan muchos procesos vitales. Los campos electromagnéticos artificiales invaden los naturales, en consecuencia, los biorritmos se adaptan a las pulsaciones de la corriente eléctrica, lo que perjudica al organismo y aumenta su vulnerabilidad para contraer enfermedades que antes hubiera podido combatir más fácilmente. Pero hasta que no se demuestre la benignidad de las ondas electromagnéticas, hago responsables a las empresas encargadas del control y mantenimiento de las torretas de alta tensión, de los problemas físicos y psíquicos que pueda tener la población que vive debajo de ellas.

“Aunque actualmente se considera que las radiaciones afectan a la materia viviente, todavía no se cuantifica hasta dónde puede ser causante de una patología importante. Distintos estudios parecen evidenciar la relación entre este campo electromagnético y la aparición de determinados síntomas como trastornos del sueño, fatigas crónicas, pérdidas de memoria, irritabilidad, cefaleas o jaquecas, en los adultos y suelen ser más frecuentes en los niños (por estar en fase de crecimiento y con una rápida división celular), ciertos tipos de cánceres-especialmente cerebrales-y leucemia -el riesgo de contraerla es hasta cuatro veces superior al considerado normal- (MARINO Y BECKER, 1979)”

 

El Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Carolina del Norte (SAVITZ Y LOOMIS, 1995). Realizó una investigación entre empleados de cinco compañías eléctricas de Estados Unidos. Los datos obtenidos, a juicio de los autores, no dan base para una asociación entre la exposición ocupacional al campo magnético y la leucemia, pero sugiere una relación directa con el cáncer cerebral. La mortalidad por esta causa aumentó ligeramente en relación con la duración de los trabajos y al mayor índice de exposición al CEM.

Otro estudio epidemiológico se realizó entre trabajadores de tres compañías eléctricas: Ontario Hydro, Hydro Quebéc y Electricité de France, en un periodo de observación de 19 años. Aunque no se encontró relación entre los CEM en 29 tipos de cáncer estudiados (lo paradójico es la cantidad de canceres estudiados, aunque se llegase a la conclusión que los CEM no tenían relación con ellos), entre ellos melanoma de la piel, cáncer mamario masculino y de próstata, si se informa de una asociación positiva en otros tipos de cáncer (pulmonar) (THÉRIAULT AND COL., 1994). En trabajadores con una exposición acumulativa alta se encontró un mayor riesgo en tres tipos de leucemia, así como un mayor riesgo de cáncer cerebral (FLODERUS Y COL., 1993). Estos datos sirven como ejemplos fútiles, porque los estudios se realizaron sobre personas con una exposición acumulativa a los CEM, pero nunca se habló ni estudió sobre la población que está constantemente expuesta a estos campos electromagnéticos. Este es el caso que nos ocupa, la población directamente expuesta a los CEM por desconocimiento de los efectos perjudiciales para su salud.

“FEYCHTING Y AHLBOM (1993), del Instituto Karolinska, en Estocolmo, estudiaron a menores de 16 años que hubieran vivido por lo menos un año a no más de 300 m de líneas de transmisión de 200 y 400 kV. El resultado fue un aumento en el riesgo para leucemia infantil, proporcional a la radiación magnética, pero no para linfoma ni tumores del sistema nervioso central. Más tarde apareció una publicación de estos autores sobre el efecto de las líneas de alta tensión sobre posibles patologías asociadas en adultos (FEYCHTING Y ALHBOM, 1994), en la que señalan que en los casos de leucemia mieloide (aguda y crónica) se encontró un riesgo relativo elevado, lo cual señala una probabilidad de que los CEM se asocien a esos tipos de cáncer”

“Un informe del Instituto Nacional Sueco de Salud Ocupacional establece que la exposición ocupacional a los CEM constituye un riesgo en el desarrollo de ciertos tipos de cáncer. Para tumores cerebrales, aparecía un aumento en el riesgo correspondiendo a valores altos de exposición; para la leucemia linfocítica crónica, un riesgo aumentado de acuerdo al nivel de exposición, pero sin embargo no se encontró asociación con la leucemia aguda mieloide (FLODERUS Y COL.1993)”

El Instituto Militar de Higiene y Epidemiología de Varsovia (Polonia), bajo la dirección del Profesor Stanislaw Szmigielsky, también ha avanzado información de la investigación que están llevando a cabo y que tienen previsto terminar en 2005. El estudio hace un seguimiento de los historiales médicos de los soldados que estuvieron expuestos a radiaciones de microondas (las mismas que utilizan los teléfonos móviles) entre los años 1970 y 1990, y los compara con historiales de otros soldados que no estuvieron expuestos.
Algunos de los hallazgos reportados son: Los soldados expuestos son más propensos a desarrollar una larga lista de cánceres 10 años antes que los no expuestos. El grupo expuesto muestra una mayor incidencia de muerte por cáncer de piel, cerebro, sangre, aparato digestivo y sistema linfático que el grupo no expuesto.
El artículo se publicó en el UK Sunday Mirror el domingo, 26 de Marzo 2000.
Otro estudio encontró que la muerte por suicidio entre los trabajadores que están regularmente expuestos a radiaciones electromagnéticas fue doble que entre los trabajadores no expuestos, encontrando además que el riesgo más alto de suicidio se daba entre los que estaban sometidos a mayores niveles de exposición, particularmente durante el año que precedió al suicidio. La relación más fuerte se encontró entre los que murieron antes de los 50 años. El estudio lo llevó a cabo un equipo de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.) y se publicó en el último número de Occupational and Environmental Medicine, Marzo 2000.

Como puede verse, la forma en que las microondas nos afectan es muy variada, y los plazos de tiempo en que sus efectos se hacen visibles pueden variar desde unos pocos días a 20 ó 30 años. Podemos decir con toda seguridad que si alguien pone la mano en el fuego se quemará. Pero si una persona con el virus de la gripe pasa un rato con un grupo de amigos, unos serán contagiados y otros no, dependiendo de la predisposición personal de cada uno o de qué tan cerca haya estado del griposo. También puede ocurrir que el tiempo, que tarde en tener los primeros síntomas de la gripe, no sea el mismo que el de los que sí se enfermaron inmediatamente. Algo similar sucede con las microondas. La investigación es complicada, pero eso no quiere decir que no sepamos nada al respecto, ni que tengamos que esperar hasta saberlo todo. Ya hay compañías de seguros en el exterior, que excluyen en sus contratos los riesgos derivados de las radiaciones electromagnéticas (Lloyds, Sterling, Swiss, RE, Allianz...). También hay empresas que han recomendado a sus empleados que utilicen el móvil sólo en casos de urgencia, y aún así, lo más brevemente posible. (Royal North Shore Hospital, Public and Commercial Services Union...) La empresa Metrocall, una de las principales vendedoras de móviles en EE.UU., advierte a los padres que desean comprar un teléfono móvil para su hijo adolescente o pre-adolescente de los riesgos que puede suponerle su uso. (Se están protegiendo contra posibles demandas como las que están llevando a cabo algunos fumadores).

Conclusión:

De acuerdo a la información que pudimos recabar y a los datos que sumamos a nuestra investigación, podemos asegurar que las personas no pueden vivir debajo de torres de alta tensión. Que tienen que estar ubicadas a más de trescientos metros del cableado y que si, por razones de fuerza mayor, deben estar cerca de ellas, el tiempo de exposición debe ser mínimo. Sabemos que en la Argentina y durante la época menemista se privatizó SEGBA, empresa estatal que hasta principios de la década del 90, del siglo pasado, se encargó del suministro de corriente eléctrica a los ciudadanos del país. Que esa privatización estuvo viciada de corrupción, que se dejó de lado el mantenimiento de cámaras, usinas y torres, propiedad del estado Argentino, para acelerar el traspaso a manos privadas y bajar el precio de venta.  Hoy, los dueños de las torres son otros empresarios que, sabiendo del problema, jamás alertaron a nadie sobre los riesgos que trae aparejado el vivir a menos de trescientos metros de las torres de alta tensión. Hoy los dueños de la electricidad en la Argentina, no tienen la intención de solucionar un problema del cual tienen conocimiento desde hace más de treinta años.

Sobre el problema de los campos magnéticos generados dentro de nuestras propias casas o en los lugares de trabajo, más abajo elaboramos una ficha como para tener una idea aproximada de la exposición a la que estamos sometido en estos lugares, y la cantidad de horas que deberíamos permanecer en ellos. Desde ya desaconsejamos el uso permanente del teléfono celular, llevarlo (si es imprescindible) lo más alejado del cuerpo. Utilizar el microondas en caso necesario y alejarse cuando está encendido, evitar la cocción directa en él. Limitar el uso de computadoras a dos horas por día, utilizar protectores de pantalla debidamente autorizados por las normas vigentes.

 

Juan Romero

 

BIBLIOGRAFÍA:

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  • [1] Environmental Health Criteria 69, Magnetic Fields, World Health Organization, Geneva, Switzerly, (1987).
  • [2] National Radiation Protection Board(1993).: Restrictions on human exposure to static y time varying electromagnetic fields y radiation, Document of the NRPB 4 (5):1-69

 *Por problemas de espacio los planos, con las ubicaciones de los afectados, serán enviados a quienes lo soliciten.